Unas 6000 personas se acercaron al predio de Malvinas Argentinas para disfrutar del Día 2 del festival; hoy, el cierre con Fito Páez, Las Pastillas del Abuelo y Eruca Sativa, entre otros.

Una espléndida tarde de sol constituyó el marco ideal para disfrutar de la segunda jornada del B.A.Rock, el mítico festival argentino que volvió al ruedo con su quinta edición en el predio de Malvinas Argentinas, en La Paternal. La Furia de Petruza, Van Lacke, Dual, Támesis, La Naranja y Boff, El Reloj y Claudia Puyó amenizaron las primeras horas del evento que fue tomando color y calor a partir de la llegada de Los Tipitos. Desde Signos, uno de los escenarios a cielo abierto, el cuarteto puso una vez más de manifiesto su reconocido buen gusto a la hora de las melodías y los arreglos vocales al servicio del pop rock. Dentro de un set muy parejo, sobresalieron “Flor negra”, “Silencio”, “Campanas en la noche”y “Mujer amante” (Rata Blanca) que forma parte de su nuevo álbum de versiones titulado Rock Nacional.

Ahora reducido al formato de trío, pero sin perder por ello su habitual potencia, Viticus aprovechó su paso por el festival para mostrar algo de su flamante material, Equilibrio, y también rendir un tributo a Pappo y en especial a Riff. Por eso fue muy acertado el convite de Vitico a su ex compañero Boff para despacharse con una furibunda versión de “Ruedas de metal”. Y hubo más: “No obstante lo cual”, “Sucio y desprolijo”, “Mucho por hacer”, “El forastero” y “Que sea rock” dejaron bien en alto el recuerdo a Norberto Napolitano. Siguiendo la línea de bajistas experimentados e históricos, el muy aplaudido Willy Quiroga y su aceitada banda exhibió temas nuevos como “El misil” y, al igual que su ex socio Ricardo Soulé en la jornada inaugural, recorrió varias páginas inolvidables del cancionero de Vox Dei a través de “Jeremías pies de plomo”, “Génesis” y “Libros sapienciales” con la respetuosa atención del público.

A bordo de una más que interesante y atractiva polirritmia, que incluye iguales dosis de funk, bossa nova, pop y algo de rap, El Kuelgue desplegó frescura desde La Balsa, el escenario principal, mientras que Sig Ragga, con sus llamativos atuendos blancos y sus rostros pintados de plateado, se mostró cómodo en el terreno del reggae. Y a propósito del popular ritmo jamaiquino, ahí estuvieron Los Pericos para ofrendar un set bien festivalero a caballo de versiones remozadas de hits imbatibles como “Runaway”, Waitin”, “Boulevard”, “Pupilas lejanas”, “Home sweet home” y “Jamaica Reggae”, abriendo además una veta hacia el funk mediante “Todos lo hacen”, el más reciente corte de difusión de Soundamérica, su último trabajo discográfico.

Endureciendo aún más su sonido y destilando bases machacantes y riffs frenéticos, El Bordo se mostró muy ajustado ante sus muy efusivos seguidores, denotando además un cierto viraje hacia el grunge desde El refugio, su más reciente álbum. “La libertad”, “En la vereda”, “Soñando despierto” y “Existir” figuraron entre los momentos más salientes de su presentación.

A menos de un mes de haber festejado sus primeros treinta años de carrera con un histórico concierto en el estadio Obras, Massacre irrumpió en el escenario cubierto Artaud con unas lista de temas bastante similar a la de aquel show aunque siempre despertando la devoción de sus fans que los siguen a todos lados. “Que Luis Alberto Spinetta nos proteja”, lanzó Walas antes de una poderosa versión de “Ana no duerme”, mezclada entre creaciones propias como “Niña Dios”, “Plan B: anhelo de satisfacción” y “La reina de Marte”. Si al B.A.Rock le faltaba una necesaria cuota de pogo y frenesí, la devastadora participación de Boom Boom Kid puso las cosas en su lugar con la urgencia siempre latente del hardcore y la entrega total del hiperkinético Nekro.

Acompañado por constantes cánticos de un público que los aguardaba desde bien temprano, Guasones no se guardó nada en los camarines y salió a escena con su contagioso rock de corte stone. De todos modos, cuando baja un poco la marcha y arremete con sus temas mid tempo, el sexteto platense liderado por Facundo Soto parece alcanzar su mejor versión gracias a melodías redondas y estribillos entradores de inconfundible sesgo “calamaresco”. “Pobre tipo”, “Me estás tratando mal”, “Farmacia” y “Reyes de la noche”, entre los mejores pasajes de su set.

Apenas treinta minutos le bastaron a Fabiana Cantilo para ponerse a la audiencia en el bolsillo gracias a un show variado, una muy buena banda de apoyo y una acotada pero muy acertada lista de temas que combinó creaciones propias (“Una tregua”, “Meteoritos”, “Mary Poppins y el deshollinador”, “Ya fue”) con reconocidos éxitos del cancionero rockero nacional como “Eiti Leda” (Serú Girán), “Fue amor” (Fito Páez) y un guiño a sus comienzos con Los Twist (que finalmente no estuvieron presentes tal como se había anunciado) mediante “Cleopatra”. Certero, efectivo, cortito y al pie. Así fue el notable paso de Fabi por el festival.

Conservando la línea desplegada en sus últimas entregas discográficas (Impuesto de fe y Repuesto de fe), Babasónicos tuvo a su cargo el cierre del segundo día del B.A.Rock que congregó, según datos de la organización, unas 6000 personas, una cifra menor a la de la fecha de apertura, probablemente como consecuencia del sorpresivo anuncio de la ausencia de León Gieco, uno de los nombres más importantes no sólo del festival sino de la historia del rock local. No obstante, el grupo encabezado por Adrián Dárgelos estuvo a la altura del convite con una presentación exquisita que descansó en versiones despojadas y casi desnudas de éxitos tales como “Sin mi diablo”, “Yegua”, “Rubí”, “Putita” y “El loco”, entre muchos otros. Lejos de la parafernalia rockera que lo caracteriza en vivo y apostando por las sutilezas, los matices y los silencios, Babasónicos igualmente sabe cómo seducir.

 

LUNES 16 DE OCTUBRE DE 2017 • 03:57

PARA LA NACION

0

Una espléndida tarde de sol constituyó el marco ideal para disfrutar de la segunda jornada del B.A.Rock, el mítico festival argentino que volvió al ruedo con su quinta edición en el predio de Malvinas Argentinas, en La Paternal. La Furia de Petruza, Van Lacke, Dual, Támesis, La Naranja y Boff, El Reloj y Claudia Puyó amenizaron las primeras horas del evento que fue tomando color y calor a partir de la llegada de Los Tipitos. Desde Signos, uno de los escenarios a cielo abierto, el cuarteto puso una vez más de manifiesto su reconocido buen gusto a la hora de las melodías y los arreglos vocales al servicio del pop rock. Dentro de un set muy parejo, sobresalieron “Flor negra”, “Silencio”, “Campanas en la noche”y “Mujer amante” (Rata Blanca) que forma parte de su nuevo álbum de versiones titulado Rock Nacional.

Ahora reducido al formato de trío, pero sin perder por ello su habitual potencia, Viticus aprovechó su paso por el festival para mostrar algo de su flamante material, Equilibrio, y también rendir un tributo a Pappo y en especial a Riff. Por eso fue muy acertado el convite de Vitico a su ex compañero Boff para despacharse con una furibunda versión de “Ruedas de metal”. Y hubo más: “No obstante lo cual”, “Sucio y desprolijo”, “Mucho por hacer”, “El forastero” y “Que sea rock” dejaron bien en alto el recuerdo a Norberto Napolitano. Siguiendo la línea de bajistas experimentados e históricos, el muy aplaudido Willy Quiroga y su aceitada banda exhibió temas nuevos como “El misil” y, al igual que su ex socio Ricardo Soulé en la jornada inaugural, recorrió varias páginas inolvidables del cancionero de Vox Dei a través de “Jeremías pies de plomo”, “Génesis” y “Libros sapienciales” con la respetuosa atención del público.

A bordo de una más que interesante y atractiva polirritmia, que incluye iguales dosis de funk, bossa nova, pop y algo de rap, El Kuelgue desplegó frescura desde La Balsa, el escenario principal, mientras que Sig Ragga, con sus llamativos atuendos blancos y sus rostros pintados de plateado, se mostró cómodo en el terreno del reggae. Y a propósito del popular ritmo jamaiquino, ahí estuvieron Los Pericos para ofrendar un set bien festivalero a caballo de versiones remozadas de hits imbatibles como “Runaway”, Waitin”, “Boulevard”, “Pupilas lejanas”, “Home sweet home” y “Jamaica Reggae”, abriendo además una veta hacia el funk mediante “Todos lo hacen”, el más reciente corte de difusión de Soundamérica, su último trabajo discográfico.

Endureciendo aún más su sonido y destilando bases machacantes y riffs frenéticos, El Bordo se mostró muy ajustado ante sus muy efusivos seguidores, denotando además un cierto viraje hacia el grunge desde El refugio, su más reciente álbum. “La libertad”, “En la vereda”, “Soñando despierto” y “Existir” figuraron entre los momentos más salientes de su presentación.

A menos de un mes de haber festejado sus primeros treinta años de carrera con un histórico concierto en el estadio Obras, Massacre irrumpió en el escenario cubierto Artaud con unas lista de temas bastante similar a la de aquel show aunque siempre despertando la devoción de sus fans que los siguen a todos lados. “Que Luis Alberto Spinetta nos proteja”, lanzó Walas antes de una poderosa versión de “Ana no duerme”, mezclada entre creaciones propias como “Niña Dios”, “Plan B: anhelo de satisfacción” y “La reina de Marte”. Si al B.A.Rock le faltaba una necesaria cuota de pogo y frenesí, la devastadora participación de Boom Boom Kid puso las cosas en su lugar con la urgencia siempre latente del hardcore y la entrega total del hiperkinético Nekro.

Acompañado por constantes cánticos de un público que los aguardaba desde bien temprano, Guasones no se guardó nada en los camarines y salió a escena con su contagioso rock de corte stone. De todos modos, cuando baja un poco la marcha y arremete con sus temas mid tempo, el sexteto platense liderado por Facundo Soto parece alcanzar su mejor versión gracias a melodías redondas y estribillos entradores de inconfundible sesgo “calamaresco”. “Pobre tipo”, “Me estás tratando mal”, “Farmacia” y “Reyes de la noche”, entre los mejores pasajes de su set.

Apenas treinta minutos le bastaron a Fabiana Cantilo para ponerse a la audiencia en el bolsillo gracias a un show variado, una muy buena banda de apoyo y una acotada pero muy acertada lista de temas que combinó creaciones propias (“Una tregua”, “Meteoritos”, “Mary Poppins y el deshollinador”, “Ya fue”) con reconocidos éxitos del cancionero rockero nacional como “Eiti Leda” (Serú Girán), “Fue amor” (Fito Páez) y un guiño a sus comienzos con Los Twist (que finalmente no estuvieron presentes tal como se había anunciado) mediante “Cleopatra”. Certero, efectivo, cortito y al pie. Así fue el notable paso de Fabi por el festival.

Conservando la línea desplegada en sus últimas entregas discográficas (Impuesto de fe y Repuesto de fe), Babasónicos tuvo a su cargo el cierre del segundo día del B.A.Rock que congregó, según datos de la organización, unas 6000 personas, una cifra menor a la de la fecha de apertura, probablemente como consecuencia del sorpresivo anuncio de la ausencia de León Gieco, uno de los nombres más importantes no sólo del festival sino de la historia del rock local. No obstante, el grupo encabezado por Adrián Dárgelos estuvo a la altura del convite con una presentación exquisita que descansó en versiones despojadas y casi desnudas de éxitos tales como “Sin mi diablo”, “Yegua”, “Rubí”, “Putita” y “El loco”, entre muchos otros. Lejos de la parafernalia rockera que lo caracteriza en vivo y apostando por las sutilezas, los matices y los silencios, Babasónicos igualmente sabe cómo seducir.

Por Gabriel Hernando para La Nacion.
Lunes 16 de Octubre 2017.

Artículos Relacionados